viernes

"El universo infinito de penes y lunares"

Me iba a poner a actualizar ilusionadamente, pero he tenido que detener mis labores para poner música. Y la verdad es que no sabía qué demonios poner para acompañar a la actualización que quería hacer. Pero en fin. En honor a mi regreso quería comenzar con una mujer maravillosa y adorable en su totalidad. Hace una semana, o dos, o las que fuesen, casualmente descubrí junto a un ser aún más espléndido (George) que el Reina Sofía es gratis de 19.00 a 21.00, así que entramos y el destino quiso que fuese el último día de la exposición de dicha mujer. Suertaza la nuestra, porque queríamos ver la exposición fervientemente. Así que ¡ueeeeeeeee! y todo eso. Fue muy ácido y mágico. Y podría contaros cosas que cuenta todo el mundo como que es japonesa, que nació en Matsumoto y que su carrera se desarrolló durante la época de apogeo de los alucinógenos (como si nadie se hubiera dado cuenta, claro). Pero para eso buscáis su biografía y un pin. Yo mientras os confieso que he elaborado una teoría sobre la relación entre los lunares, los tubérculos fálicos, los colores y toda esa parafernalia, pero no os la voy a revelar, porque así tiene más gracia. Há.
NOTA: Comento que ninguna de las fotos es mía, ya que me enteré demasiado tarde de que se podían meter cámaras así que todas son de internet.
Comenzaremos con mi instalación favoritísima de la exposición (había 10 salas), en la que había que hacer cola. Una habitación de espejos, luces y agua en el suelo. Un espectáculo visual alucinante. Y ya que la gente tiene cámaras muy guays que hacen videos, cotilleé Youtube en busca de alguno que fuera pasable y encontré este Reina Sofía, Infinite Mirror Room, en el que se aprecia que las luces ambiaban de color. Muy mágico.
"Infinity Mirror Room" 
 Continuamos con "Sobras de nieve en un sueño", que me pareció tuberculoso y fetal, recordándome extrañamente a la obra de "Babies", de H.R. Giger.
 Descataría notablemente sus autoretratos, por la personalidad que destilan y donde sin duda se observa su gran obsesión por los lunares.
"Auto-obliteración"
Al igual que dicha obsesión se observa en cualquiera de sus obras.
"El momento de la regeneración"
Y su no menos notable osesión por las formas tuberculosas y fálicas en absolutamente TODO tipo de objetos. Me enamoró.
"Acumulación nº2"
Y para concluir, como siempre, una de mis obras favoritas. Por la sencillez y el minimalismo que transpira en comparación al resto de su obra. Y, pese a ello, mantener ese toque ácido tan característico y japo.
Pero no me iré sin más. Quería poner una imagen suya actual, para que vieséis cómo es ahora. Pero sinceramente no sabía por cuál decantarme. Ha sido complicado. Creo que me enamora en todas sus fotos, con esa cara de koala asustado que se ha drogado en demasía durante sus años mozos y ahora no comprende absolutamente nada de nada. Es como si viviera en otra dimensión, en serio. Adoradla.
 Y hasta aquí.

Au revoir, mes petits!

1 comentario:

Su dijo...

¿Patatas? Envidia.